Nostalgia

Trío Rodin

PROGRAMA

W. A. Mozart, Piano trio K.442 en Re menor
I. Allegro

A. Pärt, Mozart-Adagio
J. Malats, Piano trio en Si bemol Mayor
I. Allegro
II. Andante
III. Vivace

A. Dvorak, Piano trio nº 2 op. 26 en Sol menor
I. Allegro moderato
II. Largo
III. Scherzo: Presto
IV. Finale: Allegro non tanto

Inspirados por acontecimientos que afectan a su vida personal, o atraídos por el deseo de querer expresar emociones y sentimientos, algunos compositores utilizan sus obras como medio de expresión para contarnos una historia personal a través de su música. En el programa de hoy, veremos las múltiples caras “caleidoscópicas” que puede tener el sentimiento de la Nostalgia, expresadas de manera muy diferente, según cada compositor.

El Piano trio K.442 en Re menor de Wolfgang Amadeus Mozart, datado en 1785-1786, es probablemente el menos conocido de su catálogo, así como el menos programado en las salas de concierto. Cuando Constanza, la viuda de Mozart, se encontró con una gran cantidad de manuscritos inacabados tras la muerte del compositor, pidió a Maximilian Stadler que terminara de completar el manuscrito de este piano trio inacabado, siendo publicado en 1797. La tonalidad de Re menor es muy significativa dentro de la obra compositiva de Mozart: acudió a ella para obras tan monumentales como Don Giovanni o el Réquiem (obra también inacabada). Mozart no suele emplear el modo menor, pero cuando lo hace, consigue una efectividad superlativa, siendo Re menor la tonalidad ideal para recrear momentos nostálgicos y dramáticos.

Arvo Pärt, uno de los mayores exponentes del mundo compositivo actual, nació en Estonia en 1935. Su obra Mozart-Adagio fue escrita en 1992, y revisada en 1997. En ella muestra, dentro de su característico mundo sonoro minimalista casi religioso influido por el canto gregoriano y por la polifonía medieval, un claro homenaje al compositor de la primera obra de este programa: Mozart. Se basa en el segundo movimiento de su sonata para piano K.280, el cual está escrito en Fa menor, en ritmo de danza, Siciliana, de carácter lento, nostálgico y ensoñador.

La obra de cámara más importante escrita por el compositor español Joaquín Malats —y una de sus cumbres a nivel de creación musical— es su Trío para violín, violonchelo y piano en Si bemol Mayor. Fue escrito en 1898 y está dedicado a una de las grandes figuras de la Historia de la Música, Camille Saint-Saëns, gran amigo personal de Malats y Granados. Contiene tres movimientos: Allegro, en forma de sonata; Andante, que presenta variedad de temas enlazados por pasajes modulantes, y Vivace, en el que se aleja de la huella romántica y experimenta nuevas sonoridades. Es una obra que podríamos catalogar de modernista, con ciertos toques nostálgicos y evocadores, y que a nivel técnico, estructural, formal y musical se encuentra muy por encima de aquellas obras coetáneas escritas por Bretón, Chapí y algunos otros.

Antonin Dvořák, el más exitoso de los compositores nacionalistas checos, compone en 1876, su Piano trio nº2 op. 26, posiblemente el más programático de los cuatro que compuso, nacido del dolor y el recuerdo de su hija Josefa, quien había fallecido con tan sólo dos días de edad. En ese mismo año morían también sus otros dos hijos, Ruzena y Otokar. Se trata de una composición que se mueve entre el dolor, evidente en el primer movimiento, y el recuerdo nostálgico, en forma de retrato musical: el Largo y el Scherzo, contienen fragmentos musicales que son casi como “imágenes”, recuerdos memorísticos dibujados en música. La concesión en el último movimiento al ritmo de polka, es característica de este primer período creativo en el que se mezclan las maneras románticas con el encendido sentimiento patrio.