Enigma renovado

Hay que celebrar la vuelta de Enigma tras la pandemia, después de dejar la pasada temporada a medias, una temporada que sin duda era de transición y de homenaje al maestro Juan José Olives.

Enigma abría este lunes 28 de septiembre su nueva normalidad homenajeando a su anterior directo, pero sobre todo estrenando la titularidad de un maestro joven como Asier Puga, que, a juzgar por lo visto en este primer concierto, puede ser el equilibrio que Enigma necesita entre reivindicar su interesante trabajo de estos últimos 25 años y  la vez dotarlo del necesario aire fresco. El repertorio de este primer concierto tuvo mucho de reivindicación de lo que Enigma ha sido y comenzó con el homenaje de Nino Díaz al maestro Olives, un homenaje que sin duda hubiera agradado al maestro y que nos hizo ver que los músicos de Enigma estaban en forma y en buena sintonía con su nuevo titular. Tras ello llegó el concierto de clave de Falla en el que Mario Prisuelos supo traer al piano ese especial neoclasicismo de Falla tan interesante. Una vez habituados al sonido del piano disfrutamos de una estupenda versión ajustadísima en la que Puga, Prisuelos y los Enigma fueron perfectamente de la mano.

El divertimento de Guinovart fue una de sus últimas obras compuestas por el maestro catalán y nos deja ese agradable recuerdo del juego musical, de una buena composición que acaba con el ritmo de una partida de tenis de mesa, jugada sobre el piano entre Juan Carlos Segura y Asier Puga. La obra de Teresa Catalán, una de las grandes compositoras españolas, fue un ejercicio que sirvió para ver que están en forma los solistas de Enigma y un perfecto preludio para Spanish Garland de Evangelista, precioso ejercicio de homenaje al folclore británico (incluido el bordón de la gaita imitado por el chelo). Con los Tres Cantos Bereberes de Suriñach todo concluyó con el buen sabor de boca de abrir una nueva época para Enigma que promete mucho y bueno.

fuente. Juan Carlos Galtier
CRÍTICA DE MÚSICA